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¿CUÁNDO Y CÓMO SE CONTRUYÓ EL TEMPLO PARROQUIAL?
CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL DE QUILLABAMBA
“EL PUEBLO LO HIZO”
P. Alfredo Encinas
FUENTES UTILIZADAS:
1ª “Hoja parroquial de la parroquia de Quillabamba años 1952-1956”. Archivo parroquial.
2ª Documentos varios del archivo parroquial de Quillabamba
3ª C. XXX de “Paso a la Civilización” de Menéndez Rúa
1.- CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL
El 20 de junio de 1881 Don Martín Pío Concha realizaba la donación de una tercera parte de su hacienda de Quillabamba para que “las familias indigentes y honrados comerciantes pudieran tener un hogar que puedan llamar suyo”. Así comenzó la larga historia de la ciudad de Quillabamba. Dificultades técnicas y legales no hicieron posible la edificación en los terrenos donados por Pío Concha hasta 1918. En ese año, con la publicación del “Reglamento de Adjudicación de Áreas y Construcciones”, se comenzó el trámite de asignación de terrenos y el Gobierno Central pudo trasladar la capital de la provincia de la villa de Santa Ana a la ciudad de Quillabamba.
En los planos que se levantaron de la ciudad se reservó para edificar el templo parroquial, casa parroquial y servicios religiosos un lote de 50 X 50 metros. Éste estaba situado en el centro del lado norte de la Plaza de Armas. Los misioneros dominicos recibieron dichos terrenos a nombre del obispado.
En cuanto comenzó a poblarse la nueva ciudad de Quillabamba sus moradores sintieron la necesidad de levantar un templo y sus correspondientes dependencias parroquiales en los terrenos asignados para ello. Mientras esto se lograba, los misioneros dominicos, que a petición de obispo de Cuzco Mons. Pascual Farfán habían comenzado a atender las parroquias de Quillabamba y Vilcabamba, realizaron dicha tarea religiosa en las numerosas capillas de las haciendas y, especialmente, para Quillabamba desde la capilla de Santa Ana.
“Ya en tiempo del padre Elicerio Martínez, primer dominico párroco de Quillabamba, escribe Menéndez Rúa, (Pg. 333), se llevó a cabo una fiesterita bajo la dirección de la noble señora Irene Valencia de la que salieron libres de gastos 700.00 soles. Dicha cantidad se invirtió en la construcción de unos galpones de más de dos metros de alto para el formato de una amplia capilla. Las circunstancias adversas de los tiempos impidieron que se terminara. La capilla proyectada era suficiente para la población de entonces; pero, hoy resultaría poco menos que nada dada la densidad de población que aumenta de día en día”.
Fue a partir de 1929 cuando comenzó a tomarse en serio la construcción del templo parroquial. En ese año el Ing. Cristián Bües, a petición de Mons. Sarasola, elaboró unos planos de la futura Iglesia Parroquial de Quillabamba. La construcción diseñada por Bües constaba de una nave cuyas dimensiones eran 37 m. de largo, 19 de ancho por 10 de alto. La edificación sería de adobe y su presupuesto ascendía a 6.554 libras peruanas (65.540 soles).
Los planos de Bües fueron enviados a Lima al Representante de la provincia en el Parlamento, Señor Sebastián Pancorbo. Éste los consideró “muy pobres” para Quillabamba, por lo que los planos de Bües fueron desechados y definitivamente se perdieron. Sebastián Pancorbo consiguió que el Ministerio de Fomento encargase otros planos al Ing-Arquitecto Sr. Häaker quien confeccionó unos planos de una iglesia colonial renacentista bastante recargada de dibujos y de similares dimensiones a la de Bües. El templo tenía cúpula y dos torres formando cuerpo con las naves laterales. A pesar de la mayor complejidad de este nuevo proyecto se le asignó el mismo presupuesto que al de Bües. En el año 1947 estos planos se encontraban, todavía, en poder del Concejo Provincial de Quillabamba.
Ese mismo año de 1929 el Ministerio de Fomento aprobó los planos del Ing-Arquitecto Häaker con el correspondiente presupuesto, que era el mismo de Bües. Para la ejecución de la obra el dinero debía recabarse de los fondos empozados de la Caja de Depósitos y Consignaciones provenientes de la ley 397 sobre el impuesto a la coca en la provincia de La Convención.
Todo parecía resuelto, pero el dinero consignado para la obra nunca, por motivos desconocidos, llegó a cobrarse. Parece que la orden de cobro coincidió con la crisis del Gabinete del presidente Leguía. Y a partir de 1932 la aparición en La Convención de la gran epidemia de malaria hizo que el Gobierno Central, en base a las leyes 7749 y 7805, trasladara los fondos destinados a la construcción de la Iglesia a atender las necesidades de la campaña antipalúdica. El presupuesto para la Iglesia parroquial nunca fue posible recuperarlo a pesar de las reclamaciones que se hicieron.
El 21 de septiembre de 1941, superada ya la epidemia de malaria, se constituye un “Comité pro Templo de Quillabamba” integrado por autoridades y notables de la localidad. Este comité reinició de inmediato las gestiones para conseguir fondos públicos para la obra. El 4 de febrero de 1943 el obispado del Cuzco envía al párroco de Quillabamba una copia del decreto del obispo de la diócesis en el que se ordena al párroco que “comience la obra del templo en la próxima temporada de secas”. El párroco contesta al obispo el 16 del mismo mes con un escrito en el que, después de detallarle los antecedentes de la obra, le expone que para la construcción del templo se requieren al menos 150.000.00 soles, cifra inalcanzable sin ayuda estatal. Se trata ahora de financiar unos nuevos planos de un templo de 50 m. de largo, 25 de ancho y 12 de alto y construido de cemento y ladrillo. Los nuevos planos suponen una ampliación de las dimensiones de la iglesia muy significativa que el párroco justifica porque “Quillabamba ya es una ciudad de 2.000 habitantes”. El presupuesto del nuevo proyecto ascendía a 182.369.00 soles.
“El 29 de julio de 1943 se colocó la primera piedra del templo de Quillabamba con toda solemnidad. Asistieron a la ceremonia el Excmo y Rvdmo Arzobispo del Cuzco, Mons. Santiago Felipe Hermosa, el Prefecto del Departamento, Sr. Barreto A., las Autoridades en pleno de La Convención, y numerosa concurrencia. Los padrinos de la ceremonia fueron, el Excmo Sr. Presidente de la República, representado por el Sr. Subprefecto de La Convención quién subdelegó en el Prefecto; y la distinguida dama Sra Cesáreo de Duque, como Madrina, en representación de la Sra Esposa del Presidente.
Se hizo un hermoso pergamino con leyenda ad hoc. Colocado en un estuche con algunas medallas y monedas de plata se le introdujo entre la cámara de cemento y la perforación de la primera piedra labrada. Poco después, el 6 de octubre, se iniciaron las labores de zangueo y colocación de los cimientos. Allí quedaron empozados diez mil soles, producto de las erogaciones populares y festejos patrios, esperando que el Supremo Gobierno tienda su mano generosa hacia La Convención para proseguir la obra comenzada” (Menéndez Rúa. O.C. Pg. 338).
Las gestiones en Lima ante el Gobierno las llevó el diputado por Cuzco –Quillabamba no tenía representante- Roberto F. Garmendía quien presentó los planos al Ministerio de Salubridad. Por lo voluminoso de la obra, eran planos de catedral, éstos fueron rechazados. Al tener los cimientos trazados y en parte construidos con el plano de 50 X 25 a los que no se acomodaban los planos oficiales y aprobados del Ing-Arquitecto Häaker, tuvieron que elaborarse otros planos que encajaran con los cimientos ya trazados y “que no escandalicen por su aspecto catedralicio y que, a la vez, puedan desenvolverlos los maestros albañiles más experimentados y expertos de Quillabamba para evitar los gastos que llevaría consigo la dirección de la obra por un ingeniero arquitecto”.
Las gestiones ante los organismos oficiales, después de mucho tiempo, el único y pírrico resultado que consiguieron fue una subvención de mil soles en el año 1945.
La obra quedó paralizada hasta que volvió a reactivarse en el año 1952. El 12 de octubre de ese año en la Hoja Parroquial de Quillabamba, que había comenzado a editarse a mimiógrafo ese mismo año y con las debidas licencias, se informa: “Prosiguen los trabajos de la casa parroquial y de la Iglesia. Está para terminarse la primera a fin de concretar todas las miras en la Iglesia se desea se halle aquella terminada para que sirva como almacén de materiales para la prosecución de los trabajos de la casa de Dios. Este es nuestro deseo y el de todos”.
Durante los meses finales de 1952 y durante todo el año 1953 se llevan a cabo numerosas actividades con el fin de recaudar fondos que permitan, cuanto antes, habilitar la iglesia para el culto. Después de concluir con la cimentación, las paredes laterales del templo se levantan de adobe, parece que con la intención de construir una sola nave con ventanas laterales. Éstas todavía pueden apreciarse tapiadas en la pared que da a la casa parroquial. Se desconoce de acuerdo a qué planos se está construyendo la iglesia, pero por las dimensiones actuales, 37 metros de larga por 17 de ancha, parece que se retornó un proyecto similar al primitivo proyecto de Bües.
El 16 de noviembre de 1952 el padre Antonio Martín llega a Quillabamba de Quincemil para hacerse cargo de la parroquia y de las obras del templo. Al padre Antonio le precedía el prestigio de haber dirigido, con éxito, en aquella localidad la construcción de un templo en honor a la Virgen de Fátima. A los pocos días el padre Antonio viaja al Cuzco para asesorarse técnicamente en la construcción. Parece que aquí debió contactar con el arquitecto Andrés Boyer, arquitecto que al año siguiente se encontraría dirigiendo en Lima la restauración del palacio Torre Tagle. Parece que este arquitecto es quien diseñó la solución de la nave central como hoy la conocemos. En la carta de 1954 el padre Antonio Martín pide a este arquitecto especificaciones para la construcción de la Torre.
Bajo la dirección del padre Antonio Martín las obras del templo se aceleran. Durante los primeros meses del año 1953 se multiplican las actividades pro templo. Se ha dejado de lado el buscar una financiación pública y se estimula, por todos los medios, la colaboración de los fieles. En la hoja parroquial aparecen continuamente listas de donantes y reseñas de diversas actividades: veladas teatrales, tardes deportivas, festivales, etc.
Inauguración del templo. El 8 de diciembre de 1953 a las 11.30 de la noche se procede a la inauguración del templo parroquial de Quillabamba. Monseñor Graín bendice el templo y las imágenes del Sagrado Corazón, de la Virgen de Fátima y el Nacimiento.
A las 12 de la noche se celera una solemne misa que es oficiada por el padre Antonio Martín asistido por los padres Vicente Guerrero y Manuel Diez. La predicación está a cargo de Monseñor Javier Ariz.
Terminada la misa, autoridades y fieles pasan a los salones de la casa parroquial a firmar en el Libro de Oro de la parroquia el acta de la apertura de la Iglesia.
Prosiguen las obras.
La inauguración de la Iglesia no significó el final de las obras, pues una gran parte de las mismas o no estaban terminadas o ni siquiera se habían comenzado. El templo se había inaugurado sin piso de cemento, sin cielo raso en las naves, sin coro. La fachada y la torre estaban sin iniciar. Además la iglesia carecía del mobiliario más elemental.
Por ello las obras y las actividades pro fondos para ellas continuaron a todo largo del año 1954. El 28 de febrero se celebró en Quillabamba una gran kermesse en la que recaudaron 12.765 soles con los que se financió, ante todo, el techo raso de las naves laterales y la compra de bancos para la iglesia.
2.- CONSTRUCCIÓN DE LA TORRE
A la vez que se informa que prosiguen las obras en la iglesia -en octubre de 1954 se ha terminado el balcón de la fachada, pero todavía falta pavimentar el piso y construir el coro- se plantea la construcción de la torre. En los meses de abril y mayo de 1954 el padre Antonio consulta al arquitecto Andrés Boyer y al ingeniero Ricardo Monteagudo los planos y las especificaciones técnicas para construir la torre.
El 18 de julio, el Concejo municipal de Quillabamba se compromete a construir la torre. El 22 de agosto el distrito de Huayopata, en vistas de que el Concejo de Quillabamba está encontrando dificultades para organizar una keermesse pro torre, se compromete a celebrarla en Huiro. Esta actividad se lleva a cabo el primer domingo de 1955 recaudándose en ella la cantidad neta de 30.966.95 soles, que de inmediato son invertidos en las obras. Como éstas quedan sin concluir, las señoras de la Acción Católica de Quillabamba organizan otra kermesse en la que se recauda la cantidad neta de 36.676.05 soles. Estos fondos permiten continuar las obras. Pero éstas se enfrentan a una inesperada dificultad: el remate de la torre no es del gusto de la población y, como dice el cronista, el párroco debe ganarse la estima perdida rectificando de acuerdo a las indicaciones del ingeniero Otto Aste.
En el mes de octubre se informa que se está colocando la losa especial para el techo de la iglesia y se termina el coro y el pavimento de la iglesia.
Durante los primeros meses de 1956 se concluyen las obras de la iglesia y en mayo se informa que se ha comenzado a trabajar en el salón parroquial. El 14 de octubre el padre Antonio Martín, con la tarea cumplida, es reemplazado como párroco por el padre José Santos.
En octubre del año 1988, siendo párroco el padre Francisco Panera, se dio una solución definitiva ábside, al altar mayor y a la sacristía, y se renovó el pavimento de la iglesia.
La obra bien podía haberse concluido colgando el letrero “El pueblo lo hizo”, pues toda ella fue financiada por el pueblo convenciano.
3.- IMÁGENES DEL TEMPLO PARROQUIAL
Además de las imágenes que fueron bendecidas el día de la inauguración del templo, la de la Virgen de Fátima y la del Sagrado Corazón, se colocaron en la parroquia las imágenes de la Virgen del Rosario y la de la Inmaculada.
Especial relieve se le dio al traslado del Señor de Santa Ana, Señor de los Temblores, y de la Virgen del Carmen, así como a la adquisición del grupo escultórico del Santo Sepulcro.
Con la debida autorización del arzobispo del Cuzco y tras un solemne triduo predicado por Mons. Javier Ariz, el 2 de abril de 1954 se procedió al traslado en solemne procesión de la imagen del Señor de Santa Ana desde la capilla de Santa Ana, donde hasta entonces había permanecido, hasta el nuevo templo parroquial de Quillabamba.
El 25 de julio de 1954 se trasladó, también, solemnemente la imagen de la Virgen del Carmen desde la capilla de las Misioneras del Rosario hasta el templo parroquial.
El 11 de marzo de 1956 llega a la parroquia el grupo escultórico el Cristo Yacente. Este conjunto escultural fue la escultura de prueba que se realizó, por encargo del Presidente Leguía, antes de realizar la definitiva que sería regalada por el Presidente a la parroquia de San Pedro de Lambayeque, su ciudad natal. La escultura definitiva, casi idéntica a la de prueba, después de ser dorada con pan de oro, fue enviada a Lambayeque, mientras la de prueba permaneció en las dependencias del Gobierno hasta que un dominico, (el padre Andrés Ferrero ¿?), se interesó por ella y la reclamó para la parroquia de Quillabamba. Se trata de una hermosa talla realizada en cedro. Los costos de su traslado y otros ascendieron a 6.680.00 soles.
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