RELACIONES ENTRE LOS PRODUCTORES DE HOJA DE COCA Y ENACO
El 2 de mayo de 1978, el Gobierno Militar del Perú de aquellos años promulgó el DL 22095 en virtud del cual, plegándose a las presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos, el Perú se comprometía a una RÁPIDA ERRADICACIÓN DE LOS CULTIVOS DE COCA EXISTENTES EN SU TERRITORIO. Este mismo decreto creaba, en monopolio, la Empresa Nacional de la Coca (ENACO).
La erradicación de la coca conllevaba el control de los almácigos y del precio a pagar por la hoja de coca tanto al productor como al consumidor tradicional. Estas tareas fueron encomendadas, por el citado Decreto Ley, a la empresa estatal ENACO
Recordamos este acontecimiento de la historia convenciana de hace 30 años porque me dio la impresión de que en la pasada reunión del día 15 en COCLA, en la que participaron las autoridades del actual Gobierno y el campesinado cocalero, se intentó ignorar dicha historia y se pretendió definir a ENACO no como lo que es en virtud del no derogado el DL 22095, un instrumento para la erradicación de la coca, sino que se presentó a ENACO como una empresa estatal a la que el campesinado productor de hoja de coca debe bendecir y fortalecer.
Participé, como observador, en la mesa de diálogo sobre el precio de la hoja de coca que mantuvieron, por dos horas, por un lado, el Premier y las autoridades de ENACO y, por otro, un nutrido grupo de campesinos comandados por los dirigentes de su Federación. En dicha reunión escuché al Premier y a los responsables de ENACO un planteamiento que me llenó de asombro e inquietud y que parecía desconocer el origen de ENACO, su finalidad y la larga lista de enfrentamientos de dicha empresa con el campesinado cocalero.
De acuerdo a las manifestaciones textuales del Primer Ministro el campesinado cocalero de La Convención debería ser el primer interesado “EN FORTALECER ENACO, PUES ÉSTA ES SU EMPRESA Y SU PATRONAL”.
De acuerdo con esta novedosa interpretación de ENACO y su relación con el campesinado cocalero, esta empresa sería la patronal de los cocaleros, es decir, éstos serían sus trabajadores y como tales debieran ser los primeros interesados en que su empresa goce de buena salud porque de ésta depende el precio que por la hoja de coca reciban los productores.
En coherencia con este planteamiento, en la sesión, se dedicó un tiempo a hacernos conocer la situación económica de ENACO para constatar si la empresa estaba en condiciones, y hasta dónde, de elevar los precios actuales de la hoja de coca. Es decir, para decidir el precio de la hoja de coca lo primero que había que examinar era si ENACO disponía o no de dinero para pagarla. De esta forma, el meollo de la exposición no se dedicó a examinar el coste de producción de la hoja de coca o la pobreza extrema del campesinado cocalero, sino la capacidad de ENACO para pagar un determinado monto por la arroba de coca. En conformidad con este criterio se llegó a un acuerdo sobre el nuevo precio de la hoja de coca.
En la sesión se estaba olvidando, no sé si a propósito o no, que el monopolio de ENACO se creó con el objetivo prioritario de erradicar la coca del territorio peruano a través del control de los almácigos y de los precios de la hoja de coca al productor y al consumidor. Es decir, ENACO establece los precios de la hoja de coca, tanto al productor como al consumidor, atendiendo presentemente no a criterios económicos, sino a decisiones políticas. De esta forma, EL PROBLEMA DEL PRECIO DE LA HOJA SE CONVIERTE, ANTE TODO Y COMO NO PODÍA SER DE OTRO MODO, EN UN PROBLEMA POLÍTICO Y NO EN UN ASUNTO ECONÓMICO-ADMINISTRTIVO.
Lo que muchos convencianos nos preguntamos todavía es, ¿cómo se puede intentar vender al campesino cocalero que él debe luchar para fortalecer a ENACO cuando esta empresa es un mecanismo creado para la erradicación de la coca que él produce, lo que convierte a ENACO en el enemigo número uno de su producción?, ¿cómo puede el productor de hoja de coca considerar a ENACO como su Patronal?, ¿deberá trabajar el campesinado cocalero para que ENACO se financie y prospere y, después, esperar a que la empresa eleve los precios de la hoja de coca fruto de su duro trabajo?
Cualquier persona conocedora de la historia de los treinta años de existencia de ENACO y de las relaciones que esta entidad ha mantenido con el campesinado convenciano no dejará de asombrarse o sonreír ante tan novedoso y engañoso planteamiento. El campesinado convenciano, especialmente el cocalero, ha gritado por 30 años ¡Abajo ENACO! ¡Muera ENACO ¡ ¿Deberá en estos momentos cambiar su partitura y comenzar a gritar ¡Viva ENACO! ¡Viva nuestra Patronal!?
Después de la reunión, uno de los altos funcionarios que estuvo presente en la mesa pero que intervino muy poco, me reconocía en privado que el tema de la coca, también el del precio de la hoja, sigue siendo UN PROBLEMA POLÍTICO y que tan sólo desde esa instancia tendrá solución en el futuro.
