EDITORIAL
CATÁSTROFE ECOLÓGICA DEL BAJO URUBAMBA
Fechas del 7 al 9 de octubre del 2011
Los miles de pescados que han aparecido muertos en el río Bajo Urubamba, sector del fundo Oropel y Campamento Base de Petrobrás “La Peruanita” han causado la alarma de los habitantes de la zona, especialmente nativos machiguengas. Nunca en la historia de este río se había producido una
catástrofe de esas proporciones como lo atestiguan los más ancianos de las comunidades. Todas las playas desde Oropel estaban pobladas de peces muertos como se puede observar en las fotografías que nos envían los testigos de este fenómeno. Desde Ucayali, alarmados, pedían información ante los miles de pescados muertos que pasaban arrastrados por el río.
Un fenómeno semejante pero mucho menos impactante sucedió cuando la corriente de Niño causó la desaparición de Santa Teresa. Los huaicos contaminaron de lodo el agua del Urubamba y muchos peces murieron asfixiados. La cantidad era muy inferior a esta catástrofe de Oropel. Alguna vez se ha observado esta experiencia en el río Timpía por la misma causa del agua muy mezclada con barro.
Estos días han aparecido informaciones de periodistas que señalan como causa del presente desastre al uso del barbasco. Da la impresión de que nunca han asistido a las pescas nativas con barbasco o kumo. Un fenómeno de consecuencias tan extraordinarias como la presente catástrofe debe tener causas muy extraordinarias, es demasiado simple acudir al barbasco que se viene usando desde tiempo inmemorial y nunca ha causado desastres de tal magnitud. Si las autoridades responsables del Medio Ambiente, sin un estudio serio, aceptan por razones totalmente ajenas al problema, que la matanza de pescados se ha producido por el uso del barbasco pueden crear enfrentamientos sociales con el mundo nativo de proporciones imprevistas. Ya van apareciendo opiniones, y no son nuevas, de la necesidad de proteger la vida de los ríos amazónicos arrancando todos los barbascales de las Comunidades Nativas. Puede producirse un nuevo Baguazo tan triste y lamentable como el primero.
La larga experiencia que tenemos en la pesca comunitaria nos muestra que para una fiesta importante se suelen cosechar unos 150 kilos de kumo, se machacan las raíces -100 hombres durante día y medio aproximadamente- hasta que va brotando una especie de sosa venenosa. Al día siguiente se viaja en pequeñas canoas al lugar de la quebrada o río menor previamente elegido para la pesca. Al poco tiempo de sumergir en el agua las raíces del kumo aparecen aturdidos los pescados en la superficie y en ese momento empiezan a matarlos con el machete y llevarlos la canoa o cargarlos a sus espaldas. En un espacio de unos 50 metros están la mayoría de los pescadores. Otros en menor número esperan mas abajo para capturar los pescados grandes que tratan de huir. Vemos que algunos zúngaros llegan a aguas limpias y “reviven” con toda normalidad. El efecto l de las toxinas del barbasco es adormecer. Estas toxinas no afectan a la salud de los humanos al comer el pescado. La acción principal y más eficaz de la pesca puede durar unas dos horas, aunque hay comuneros que permanecen más tiempo en el río probando suerte. La corriente de agua contaminada se va mezclando con el agua limpia y algunos kilómetros más abajo ya ha perdido su contaminación llegando al río Urubamba sin peligro de causar la muerte de sus pescados.
Por esta experiencia de cientos de pescas esdifícil aceptar que una planta nociva que tiene como primer efecto adormecer a la peces pueda producir la catástrofe de Oropel donde miles de peces no han quedado adormecidos, sino muertos. Los biólogos peruanos y también venezolanos, que tienen estudios muy científicos sobre esta planta del barbasco, nos pueden decir qué cantidad de kilos de esta planta se necesitan para envenenar en sumo grado los miles de metros cúbicos de agua que lleva el río Urubamba, en un corriente tan rápida, y matar, no adormecer, tantos miles de peces.
Ya empieza la movida de las empresas del gas presentes en la zona. Su objetivo es evitar que lleguen denuncias e indemnizaciones demasiado onerosas. Ya están sus PMAC, las suyas, no las del pueblo, trabajando para demostrar hasta la evidencia, científicamente, que el kumo machiguenga tiene la culpa del desastre. Hasta pueden llegar los mismos nativos a firmar una culpabilidad que no existe. La historia larga de falsedades que hemos observado en los famosos reventones de los ductos nos animan no confiar en las conclusiones de las empresas . Es cierto que poderoso caballero es don dinero, pero al final, aunque tarde, aparece la verdad y la dignidad de las personas.
