4)-El más allá
Para Secundino García esta es una de las fuentes mitólogicas más importantes del grupo machiguenga: “Este es, sin duda el capítulo más interesante de la Mitología Machiguenga exceptuado únicamente el primero que trata del Ser Supremo”.
“Les preocupa hondamente a los machiguengas el destino definitivo de sus parientes difuntos, y, ya que por sí mismos no lo pueden averiguar, acuden al Seripegari, que nunca defrauda sus esperanzas”
“Cuando Tasorinchi hizo los primeros machiguengas del árbol paroto o palo de balsa, les dijo: no moriréis. Pero ellos viéndose hechos de una manera tan fofa e inconsistente le contestaron: moriremos, queremos morir. Replicó Tasorinchi: ya que queréis, moriréis; castigándoles así por haberle contestado. Si Tasorinchi hubiera hecho a los machiguengas no de palo de balsa, sino de shira, que es un árbol de madera muy consistente, no morirían”
“A los principios no morían los machiguengas, porque no había enfermedad, ni plantas venenosas ni animales ponzoñosos y feroces, ni cosa alguna que produjese la muerte. Creó después Kientibákori todas esas cosas malas y los machiguengas empezaron a enfermarse y a morir”
“A los machiguengas que mueren nadie les pide cuenta de su vida. No aparece nadie que castige o premie el comportamiento pasado. Los buenos serán felices y los malos desdichados, pero unos y otros se dirigen espontáneamente a su destino…
“Los Machiguengas malos se convierten en demonios al morir. Muchos de ellos bajan al Gamáironi, el lugar de la muerte. El cuerpo se les queda y corrompe aquí en la Tierra, solo el alma sobrevive a la muerte…”
“Las almas de los Machiguengas buenos son conducidas por los Espíritus Saangaríite a la boca del río Meshiareni (Vía Lactea), río donde se muda la piel, y allí las someten a un baño prodigioso que les renueva la piel, las despoja de la mortalidad y condición humana, y las transforma en Saangaríite”.
Machiguengas